Una técnica utilizada para medir la velocidad de una bala consiste en disparar sobre un blanco de modo que la bala se incruste en él, y observar el movimiento del blanco tras el choque. Una bala de 17 g, tras incrustarse en un blanco de 1500 g hace que el conjunto se mueva con una velocidad de 0,64 m/s. Determina la velocidad de la bala antes del impacto.